la vida en comunidad cristiana y la nueva humanidad .

Artículo #1 la vida en comunidad cristiana 


Los cristianos sabemos que nuestra fe no se puede vivir de forma aislada, necesitamos una comunidad. Incluso los eremitas necesitan de una comunidad espiritual y personas que se relacionen con ellos de forma regular. Cristo eligió una comunidad para vivir los tres años de su ministerio público, aunque también buscase momentos y periodos de soledad. ( san agusin)

En primera instancia La vida en comunidad parte del hecho social de que no se puede vivir como ermitaño la necesidad  de otro individuo para el ciclo de la vida e incluso para el desarrollo Individual, La vida en comunidad nos resulta pura necesidad – o sea una obligación inexorable que determina todos nuestros actos y pensamientos. Sin embargo, no eran ni las buenas intenciones ni nuestros esfuerzos los factores decisivos cuando elegimos esta forma de vida. Más bien fuimos convencidos por una certidumbre, aquella certidumbre cuyo origen y vigor se hallan a la Fuente de todo lo que existe. Reconocemos que Dios es esta Fuente.

De ahí que: No podemos sino vivir en comunidad, porque toda vida creada por Dios existe en un orden comunitario y tiende hacia comunidad. 

Es cierto que, sin Dios, somos incapaces de vivir en comunidad. Arranques emocionales, impulsos posesivos, deseos de satisfacción física o sentimental, pasiones violentas o sutiles susceptibilidades, ambiciones de tener influencia sobre los demás y de ganar privilegios – todos éstos son obstáculos, al parecer insuperables, para lograr verdadera comunidad. Pero si tenemos fe, sabemos que son insignificantes frente al poder de Dios y de su amor. Dios es más fuerte que todas estas realidades.

No creemos en un amor sentimental e inactivo; ni tampoco damos crédito a una dedicación al trabajo práctico que no da prueba diaria de una relación sincera entre los que trabajan codo a codo, es decir una relación nacida en el Espíritu. El amor al trabajo, al igual que las obras del amor, nacen del Espíritu.

Trabajar en el Espíritu, y apreciar el Espíritu en el trabajo – he aquí la esencia misma del futuro orden de paz que nos trae Jesucristo. Sólo el trabajo rinde posible la vida en comunidad. El trabajo nos proporciona la satisfacción de obrar para el bien común, y de hacerlo junto con otros dedicados al mismo fin. Recordemos que aun cuando empeñados en las tareas más ordinarias, todo lo material y todo lo mundano debe ser consagrado al futuro de Dios.

En todos los siglos – muy especialmente en la era de los profetas judíos y entre los primeros cristianos – ha habido hombres y mujeres que demostraron la realidad de una vida inspirada por el amor y arraigada en la fe. Nosotros confesamos a Cristo, el Jesús de la historia, y con él todo su evangelio, tal como fue proclamado por sus apóstoles y practicado por sus discípulos. Por ende, somos hermanos y hermanas de todos aquellos que a través del largo curso de la historia se juntaron para vivir en comunidad.

No podemos sino vivir en comunidad, porque nos impele el mismo Espíritu que desde antaño ha llevado una vez tras otra a la vida en común.





















Articulo #2 La nueva Humanidad


La humanidad de Jesús es igualmente importante como su deidad. Jesús nació como un ser humano mientras aún seguía siendo totalmente divino. El concepto de la humanidad de Jesús coexistiendo con su deidad es difícil de comprender para la mente limitada del hombre. No obstante, la naturaleza de Jesús, completamente hombre y completamente Dios, es un hecho bíblico. Hay quienes rechazan estas verdades bíblicas y declaran que Jesús era un hombre, pero no de Dios.

Factor importante los valores es cierto que hoy en día, nuestros jóvenes, sienten la sugestión de tantos ídolos que se ponen en el lugar de Dios y parecen dar esperanza: el dinero, el éxito, el poder, el placer( PAPÁ Francisco)

Los valores son importantes para una convivencia social armoniosa. Sin los valores como referencia frente a nuestra forma de actuar individual y hacia los demás, las relaciones humanas se debilitan al no albergar criterios comunes para la vida en sociedad.


El respeto es la capacidad de reconocer, apreciar y valorar a los otros teniendo en cuenta que todos somos válidos. El respeto es un valor que requiere de reciprocidad, lo que implica derechos y deberes para ambas partes.
El respeto requiere aprender a escuchar a los otros cuidando todas las formas de vida diferentes. Es un valor importante para la sociedad, ya que genera apoyo y solidaridad .
     
El amor es uno de los valores fundamentales de la sociedad porque nos empuja a velar por la felicidad del otro. Las relaciones sociales se basan en los fundamentos de afectividad en las relaciones interpersonales que se mantienen en forma de amistad.
El amor es un valor que induce el bienestar en los otros, ya que nos esforzamos por agradar y querer a todos los individuos que componen nuestra sociedad.. abro paréntesis para
Corintios 14 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
El hablar en lenguas
14  Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.

2 Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.

3 Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.
     
La libertad es un valor que nos ayuda a realizarnos como personas. La libertad individual se enmarca dentro de lo social. Esta dinámica está íntimamente relacionada con el respeto y la responsabilidad.
Si una sociedad no tiene la libertad como uno de los valores más importantes, esta se torna represiva y dictatorial limitando la personal y social.
     
La justicia es un valor importante porque busca el equilibrio entre el propio bien y el de la sociedad. La justicia da a cada ciudadano lo que le corresponde para suplir sus necesidades básicas para que pueda aportar a la sociedad. La justicia implica conjugar la libertad individual, la igualdad y la interdependencia de cada miembro de la sociedad
La tolerancia es el valor que concede dignidad, libertad y diversidad en una sociedad, asumiendo que todos somos diferentes. La tolerancia significa que abrazamos opiniones, estilos de vida y creencias diferentes a las nuestras para relacionarnos como seres humanos.     
La equidad es tratar a todos por igual, independiente de su clase social, raza, sexo o religión. La equidad es un valor fundamental para reforzar el respeto a las características particulares de cada individuo y dar un sentido más profundo a la justicia .

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